La falacia del trabajo y el barrendero.


Segundo, lo que haría yo segundo
barrería bien profundo,
todas cuantas cosas sucias
se ven por los bajos mundos.

Si yo tuviera una escoba. Los Sirex.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que a veces no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida, por ejemplo, ¿qué cojones piensa la peña que recoge las mierdas de su perro en una bolsa y luego deja la bolsa tirada en la acera?

Igual piensan que son un poco menos hijoputas, o puede que la dejen por si no te viene bien pisar la mierda en ese momento que te la lleves y la pises cuando te venga bien (lo que María Dolores de Cospedal llamaría pisar una mierda en diferido), quizá de esa manera piensen que les voy a dejar de desear la muerte… casi, sólo deseo que su muerte sea lenta, por asfixia… sí, eso, una muerte accidental por autoasfixia erótica con una bolsa de esas asquerosas de fécula de patata de Carrefour, mientras se masturban pensando en Leticia Sabater o el Señor Barragán.

Joder, gente, igual que no abandonáis al perro porque él no lo haría y es una crueldad, no dejéis su mierda que ella tampoco os abandonaría… y si no probad a pisar la plasta, a ver cuanto tardáis en quitárosla, que se agarra a vuestro zapato cual madre abraza a su hijo perdido en el momento del feliz reencuentro … ¡no tenéis corazón mamones (y mamonas)!

Es que habrá que dar trabajo a los barrenderos, que para eso los pagan no te jode y a los sicarios colombianos y a los albanokosovares que dan palizas por encargo también habrá que darles trabajo… Diooooooos, cómo me pongo… al lío.

Bueno, después del desahogo os voy a contar una historia con mensaje positivo, de las que llegan al corazón. La historia del presentador de televisión italiano de finales de los 90 Paolo Motocicletta, un showman pequeño y pelirrojo también conocido como “Il piccolo bastardo dai capelli rossi”, un ser humano que se admiraba a sí mismo, se amaba a sí mismo, se pidió salir a sí mismo, y, con la ayuda de dos hormigas y sus amigos seudocientíficos Il Piccolo Flipao y Marrone, consiguió fecundarse a sí mismo y tener una hija… Paolo se retiró del show business y trasladó el domicilio familiar a las costas de España, de donde procedía su santa madre.

Aquella niña de nombre Maria Concezione, conocida como Chon como homenaje a su bis-abuela (no confundir con bisabuela, esta era abuela dos veces por parte de padre y de padre)… ya de adolescente y a raíz de ponerse como estado de Whatsapp “io soi reverde xq el mundo me izo asín lol” la empezaron a llamar Choni.

En lo más crudo de la rebelde adolescencia de Choni, un día Paulo se afanaba en prepararla un desayuno como Dios manda, primero un zumo de naranja recién exprimido…

– Venga, bébetelo rápido que se van las vitaminas – esa frase que sólo puede decir una madre, pero no olvidéis que Paulo era padre y madre.

La jovencita se lo bebió de un trago, pero de repente escupe el zumo…

Mecagüen todas las putas hormigas que hablan, es para darte la vuelta a la tortilla en tu puta cara a hostias… ¡no lo has colao, cabrón!

Il piccolo bastardo dai capelli rossi se quedó paralizado, con la boca abierta, sin saber qué decir por primera vez en su vida, una lagrima resbaló por su barbada mejilla… y de repente se escuchó una angelical pero firme y decidida vocecilla:

– ¡¡Deja en paz a tu padre, pequeña zorra caprichosa, la pulpa es mía!!

Y del cubo de los deshechos orgánicos salió con sensual contoneo una preciosa cascara de naranja… Desde entonces la vida de Paulo ha cambiado, por fin encontró su media naranja, exprime la vida hasta la última gota y lo hace a grandes tragos y con ansia para que no se le vayan las vitaminas.

¿Y Choni? Pues no lo sé, pero imagino que será un ser miserable que todos los días sacará varias veces a su perro para que se alivie en algún parque urbano cercano a la ribera de algún río de aguas hediondas, oscuras y contaminadas por el egoísmo, la avaricia y la falta de escrúpulos del ser humano… y ella no recogerá sus mierdas… y el día que lo haga, tirará la bolsa en mitad de la calle… porque alguien tiene que dar trabajo a los barrenderos.

Buen fin de semana, amigos. Que la Fuerza os acompañe.

Photo “Remember Rule One” por s3aphotography

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