Bajito, clarito y a los ojitos.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… ahora viene lo bueno, los Reyes, la ilusión, los nervios, porque sí amigos, yo creo en los Reyes Magos… otros creen en la inocencia de la infanta, y yo no digo nada.

Los Reyes Magos son lo mejor del mundo, y existen, son algo muy vuestro, en Grecia se celebran menos, pero yo soy muy de los Reyes. A ver, soy consciente de que hay cosas que no cuadran, ¿cuándo se ha visto a un Rey trabajando, aunque sea un día al año?, sin ir más lejos, el vuestro, el marido de mi paisana, en la puta vida ha tocado un paquete… que no sea el suyo.

 Yo creo en los Reyes, vale que igual no eran reyes, y quizá tampoco magos, yo os cuento mi teoría:

Los Reyes Magos tenían que ser españoles, en otros países está Papá Noel o Santa Claus o San Pollas en Vinagre, un español no va sólo a un sitio pudiendo ir con los colegas… ya estarían Melchor, Gaspar, Baltasar y sus respectivas esposas tomando el vermú y vieron una estrella:

– Oye Mel, ¿has visto eso?.

– Esa va a ser la Estrella de Oriente, he leído en el “TodoEstrellasAnunciadoras” que esta estrella señalaría el Advenimiento del Mesías Salvador.

– ¡”Amos“, no me jodas! Mel.

– A ver Balta, si lo dice esa revista seguro que es así, además si la seguimos llegaríamos hasta el lugar donde nacerá ese Mesías.

– ¿Nos acercamos?

– No se tío…

– Venga tío, y vamos disfrazados, y en camello…

– ¡Qué cojones en camellos… en dromedarios, como los señores! y vamos con las mujeres…

– ¡¡Venga, no hay huevos!! – y ya está, así empezó el tema… tres españoles, un vermú, una excusa, disfraces y un “no hay huevos“.

Así empezaron a organizarlo, convencer a las señoras, conseguir camellos o dromedarios (ninguno tenía clara la diferencia, como el resto de los españoles), las mujeres siempre más detallistas hablaron de llevar algún regalo:

– ¿Y qué llevamos? – preguntaron los hombres.

– Pues lo más básico, tampoco hay confianza, algo que no comprometa… un poco de oro, un cofre de incienso…

– ¿Y mirra?

– ¡Eso un poco de mirra nunca sobra!

– ¿Va a ser niño o niña?

– No se sabe bien…

– Venga pues unos pendientes de Tous, que si es niña es lo más socorrido… con sus ositos y tal… lo compro en El Corte Inglés que hacen tique regalo – dice la mujer de Baltasar.

– Y algo de comer… yo el lechazo lo bordo – dijo la mujer de Melchor.

– Y un poco de marisco… venga voy contigo – dijo la de Gaspar.

– Vosotros conseguid los disfraces, los camellos, el oro, el incienso y la mirra y nos vemos aquí a la hora sexta (no preguntéis, a mí me parece que suena bien quedar a esa hora), si veis que no llegamos vais tirando que es la víspera de la Pascua y lo mismo hay mucha gente… – dijeron las tres a sus maridos.

 El caso es que ellas nunca llegaron a la cita y los maridos tiraron… pero ellas aún no han salido, la mujer de Baltasar todavía está en la cola de Tous en El Corte Inglés y las otras dos se encontraron con mi madre y mis tías en la cola del pescado y aún andan hablando…

Lo que me jode ahora es que la gente no tiene ilusión, los niños no creen en nada, el otro día viene mi hija y me dice que su amigo Calvin le ha dicho que los Reyes son los padres y que se lo ha dicho su propio padre y que los regalos se los compra su mamá… al lío.

A mí estas cosas me pueden, me encabrono, quitarle la ilusión a un niño es de ser muy cabrón… pero querer quitársela a mi hija es de ser un pedazo de hijo de puta… así que yo lo arreglé con sutileza, había visto en Supernanny que a los niños hay que hablarles bajito, vocalizando y agachándose para mirarles a los ojos, lo hice y dije:

 – Mira cariño, ¿sabes lo que pasa?, que Calvin es más malo que el diablo, que es carne de reformatorio, que es tan malo que los Reyes Magos no le quieren y su padre es tan sinvergüenza que hace que su mamá, que es una santa, le compre regalos para que Calvin no se quede sin ellos y tenga la ilusión de que es un niño como los demás… eso es lo que pasa.

– Ya me parecía a mí…

– Claro hija, es que es así…

Quitar la ilusión a un niño tenía que estar penado con cárcel, jugando yo en el Glorioso Olimpiakos nos pidieron a mí, a mi compañero el costamarfileño Jérôme Badajoise (negro como un tizón) y a mi compañero Bruce Leezowski (un coreano de padre polaco y rubio platino, más rubio que los cojones de un grillo albino) hacer de Reyes Magos… un show… cuando estábamos esperando a que empezase la cabalgata se nos acerca una madre con un niño de cuatro o cinco años de la mano, la señora tenía un poderoso atractivo, una sensual sonrisa, un cuerpo escultural y una desbordante simpatía que no pasaba desapercibida.

El niño se acerca y me dice:

– No hace falta que disimules, yo ya se que vosotros, en realidad, sois mis padres, me lo acaba de decir mi mamá… – yo me quede horrorizado… ¡¡robarle la ilusión a un niño tan pequeño!!. Me agaché y mirándole a los ojos, con voz suave y clara le dije:

– Mira hijo, no me cabe duda de que a cualquiera de los Reyes Magos de este año nos hubiera gustado ser tu padre, pero hace cuatro o cinco años en la cabalgata salieron los del baloncesto… busca a tu padre allí.

Buen fin de semana amigos, que los Reyes Magos os traigan muchas cosas y que la fuerza os acompañe.

Imagen tomada de Flickr, por: Nara Simhan

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