Jazz, mascotas y Scotch wiskhy.

Hace su aparición en  “de Grecia, de Pucela, del Infinito y de más allá”  Menchu, mi mejor amiga (más o menos), mi alma gemela y tal, autora de Pelirroja de bote… la reina del reduce, recicla y reuliliza… (redoble de tambores)…  ¡¡dale, hermana!!

No se que os contará este pelele en la entradilla que hace a sus colaboradores, lo que sí os puedo decir es que su blog no me gusta, vale que tiene su gracia, no lo voy a negar, pero habla muy mal, dice muchas palabrotas, jura y blasfema… esto le vendrá de cuando vino a España, que como todos los futbolistas extranjeros (da igual, como es su caso, que estén retirados) lo primero que aprenden son los tacos… en fin, un poco de clase y decoro es lo que yo le pido. Ahí voy…

María del Carmen Pajín de los Canónigos, o sea yo (en ocasiones me gusta hablar en tercera persona, creo que da estilo a mis relatos) entró en el Blue Note, insigne local neoyorkino donde los amantes del jazz pueden sufrir una erección permanente sin necesidad de otra cosa que cerrar los ojos y escuchar la música (casi igual que en la Maraca u otro garito reggaetonero, vamos), para escuchar a la gran Patricia Barber, supo que aquel día sería diferente… y les aseguro que lo fue.

Pidió un Bowmore Reserva 18 Años, ¡caramba!, un día es un día se dijo y se dispuso a deleitarse con su “scotch” y la gran Patricia… Lo primero que la sorprendió es que junto al piano de la artista había un mono sentado, y no un mono cualquiera, un “Tamarín emperador”, cosas de artista pensó.

Más extraño le pareció que el mono la mirase fijamente, pusiese sus dedos índice y corazón de la mano derecha en forma de V se señalase los ojos para posteriormente señalarla a ella, Menchu, con el indice extendido… repitió la operación varias veces

Para rematar aquella surrealista situación el mono se levantó muy despacio, se dirigió a su mesa e introdujo sus testículos en el vaso de Bowmore Reserva 18 años de 35 dólares la copa… María del Carmen no daba crédito, no podía quitarse la escena de la cabeza, el resto del auditorio parecía no haberse percatado del suceso

 Una vez terminado la primera parte del recital Patricia Barber comentó a su público que ella y sus acompañantes se tomaban un descanso y que se admitian peticiones para la segunda parte… al dirigirse a la barra y pasar junto a María del Carmen, esta la tomó del brazo y muy seria le preguntó:

– ¿Sabe usted por qué el Mono emperador introdujo sus gónadas en mi Scotch Wiskhy?

– Pues así por el nombre no caigo darling, lo siento mucho… pero quizá si me la tararease…

Y así…

Photo Credit: Noppadon Wongsuwan
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