Cualquier tiempo pasado fue mejor y mis cojones treinta y tres.

Por favor
arrincone Usted su mal humor
y transforme en un juguete su televisor
Un, Dos, Tres
Sintonía Un, dos, tres… responda otra vez. Adolfo Waitzman.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… y qué jodida la nostalgia ¿qué os pasa con EGB? Si no recuerdas haber comido un bocadillo como este, no fuiste a EGB; si no te acuerdas de este puto libro, no fuiste a EGB; si no te acuerdas de este conjunto músico – vocal, no fuiste a EGB; si no te sabes la música de este anuncio, no fuiste a EGB… ¿no podría ser que sí que hayas ido a EGB y se te fuese la mano con pegamento Imedio mezclado con el Supergen antes, durante y después de Pretecnología? Porque eso deja secuelas a corto, medio y largo plazo… al lío.

Sí amigos, yo también fui a EGB y me acuerdo de cosas, me acuerdo del hijoputa de Don Crescencio y sus clases de religión, no, no era cura, era un maestro de pueblo al que decía gustarle Franco, pero también le gustaba el Soberano, pero si no tenían se metía Magno, Veterano, Torres 5 o 10, 103, Carlos I, Felipe II o Carlos III; fumaba Ducados (o Lola o Condal, yo que sé) en clase (sí, amigos, EGB era muy bonito pero los profesores hacían lo que les salía de la polla) y usaba cantidades ingentes de Varón Dandy… a causa de todo ello (o solo de una cosa, vaya usted a saber) estaba siempre colorado cual puerta de acceso a puticlub. Don Crescencio nos daba clase de todo, entre ese todo estaba religión y era muy fan del catecismo y de la regla…

– Satanopoulas, el Credo – decía el mamón, sentado en su silla y en su mano derecha sostenía una regla de madera de dos dedos de gorda.

Creo en Dios Padre, bla, bla, bla… – decías tú de pie, frente a él, con la mano izquierda extendida y aquel catecismo naranja, del que si no te acuerdas es seña inequívoca de que no hiciste EGB, sujeto en tu otra manita.

– Bien, Satanopoulas, dígame usted los Siete Pecados Capitales – esa era fácil, con solo mirarle a él ibas sobrao, la mitad los tenías delante.

Lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia.

– Al final hoy se libra, zopenco… La Salve

Dios te salve, Reina y Madre, de misericordia, dulzura y vid– zaaaaaaaaaaaaaas, hostión.

Vida, dulzura y esperanza nuestra… inútil… así cómo va a salvar usted su alma, si no sabe ni decir bien una Oración, zoquete… le voy a poner un tres… y el palmetazo se lo queda… y un día me lo agradecerá.

Y así… puto Don Crescencio, espero que esté a la derecha de Satán, en la piscina de mierda del chiste, con la mierda a la altura de la barbilla, y Satanás le esté haciendo aprenderse el Manifiesto Comunista y falle, falle muchas veces, y Satanás haga olas, muchas olas… no amigos, EGB molaba,  pero también tenía sus mierdas.

Los que fuimos a EGB pertenecemos a una generación rebelde a la que el riesgo no importaba, vivir al límite y disfrutar el momento sin importarnos el futuro era una seña de nuestra identidad… sólo tenéis que pensar en la cantidad de pajas que nos habremos hecho sabiendo que nos podíamos quedar ciegos, volvernos locos o nuestra médula podía acabar secándose. A veces la presión del Don Crescencio de turno podía con tu rebeldía y tú decidías ser casto y puro y no caías en el pecado durante una semana, tu madre se preocupaba porque te empezabas a quedar pálido y tenías mala cara, se te empezaba a formar una capa blanquecina en los ojos, tu padre sabía que no eran cataratas y no tenían que llevarte al oculista, pero tu madre te intentaba llevar a escondidas… pero llegaba el viernes y veías el Un, Dos, Tres… y, como por arte de magia,  a la mañana siguiente la temida Muerte Blanca dejaba de rondar por casa.

Las azafatas (cualquiera de ellas), La Bombi… ¿por qué no Mayra Gómez Kemp? ¿Puede que Las Hurtado y Beatriz Carvajal? cada uno sabrá, pero ellas han salvado de la Muerte Blanca a muchos de mi generación… luego un día venía tu tío el que sabe todo, todos tenemos un amigo que sabe de todo y también un tío que lo sabe todo (normal, tu padre tiene que tener un cuñao) y dice… El puto Chicho este se las folla a todas, que me lo ha dicho el primo de un amigo que trabaja en la tele y desde ese día tu ya no querías ser astronauta, ni futbolista, ni bombero, ni policía… tú quería ser Chicho Ibáñez Serrador. Tú no has ido a EGB si no has querido ser Chico Ibáñez Serrador… no te jode.

Chicho Ibañez Serrador, Alfredo Landa, Esteso, Pajares, Manolo Escobar… fueron algunos de nuestros referentes… no amigos, cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor.

Por cierto, no has ido a EGB si no te acuerdas que Leticia Sabater fue azafata de la Vuelta Ciclista España, estaba buenísima y todos los niños queríamos ser ciclistas para subirnos con ella al podium. Bueno o no has ido a EGB o tu sueño de ser Chicho Ibáñez Serrador pudo más y sabías que el ciclismo es jodidamente duro.

Buen fin de semana, amigos. Que la Fuerza os acompañe.

Photo Credit: Pascal

 

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