Dejad que los niños cocinen pa’mí.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… ¿ha ido ya Mariano a vuestra casa a daros las gracias? A mi casa todavía no, estoy deseando, tiene que molar meterle pa’dentro, darle los turrones caducados, esa Pepsi Ligth sin cafeína que compraste un día sin querer que cuando abres la nevera te mira como un cachorrillo abandonado, enseñarle las fotos de la boda y el vídeo del viaje de novios, llamar a tu madre para que hable con él, haceros un selfie… y cuando se vaya decirle, gracias a ti, majo… ah, y bájate la basura, que por no calzarme ahora…

Otra reflexión… con la hora en que termina MasterChef Junior, ¿dónde van a trabajar esos niños, en el Jovilant*?… una locura lo de los niños cocineros, a los padres ya se la trae floja lo del hijo futbolista, la niña tenista o lo de “tú haz una carrera que eso no te lo quita nadie”… quieren pequeños chefs… al lío.

Hay familias que en vez de pillarse una Thermomix, como cualquier persona decente, cogen a su hijo más inquieto y le enchufan sin piedad al Canal Cocina, un par de libros de Arguiñano y las recetas de las lectoras del Diez Minutos… ¡venga a cocinar! y pasa lo que pasa… llamada del director del colegio a casa… “Su hijo ha bajado el rendimiento esta evaluación”“ya pero me hace una masa de cocretas“No respeta a sus compañeros, les pega e insulta”“vaya por Dios, pero lo bien que me amasa el pan”“Intentó prender fuego el comedor y violar a la cuidadora”“Aaaaaay qué disgusto, tiene usted que probar tarta de tres chocolates que me hace”.

Hablando de Thermomix, dejan a estos chavales rodeados de tecnología y se les va de las manos, un día les dicen en MasterChef Junior que preparen un pollo y un prenda agarra un pollo, una cebolla, un litro de aceite de oliva, una caja de Korn Flakes, un bote de aceitunas rellenas de anchoa, una bolsa de patatas y una cerveza.

Dice a los compañeros que si alguno no necesita la Thermomix, le dejan una, se va al camerino, vuelve con una manga de lo que parece una cazadora de plumas, mete el pollo y la manga en una de las Thermomix, en la otra mete los Korm Flakes y una foto de Eduard Punset y la mete en el horno… se pone a cortar cebolla…

El chaval presenta el plato.

– ¿Qué coño es esto?

– Un pollo asado deconstruido, con una costra de falsa sal Maldon y pan de maíz, natural 100% que no se pone duro… por el doble horneado, chef.

– Pero qué cojones va a ser esto un pollo, esto es un huevo frito con sal por encima.

– Ni puta idea, chef… He cogido el pollo, una manga de tu parka de plumas del vestuario, lo he tenido al vapor en la Thermomix y en la otra puse, en función amasar, giro a la izquierda y cocinar al vapor, los Korn Flakes con una foto de Punset, para acelerar el doble horneado, y lo he metido al horno… De la primera me ha salido una gallina ponedora preciosa, que ha puesto un huevo moreno cojonudo que he frito con sus puntillitas y todo… la otra Thermomix está para tirar pero ha salido un pan de maíz de puta madre, chef.

– ¿Y la cebolla?

– La he cortado y he llorado de cojones, recogí mis propias lágrimas, las metí al horno hasta conseguir evaporar el líquido y lograr sal en escamas que no tiene nada que envidiar a la del estuario del Blackwater, chef.

– ¿Sal Maldon?

– Eso es, ves como cuando quieres puedes… chef.

– ¿Y con los otros ingredientes? Las aceitunas, las patatas fritas y la cerveza… ¿qué has hecho?

– Qué coño voy a hacer – dice dándose unas palmaditas en la pequeña, pero incipiente, barriguita – en todos los trabajos se almuerza, ¿no, chef?

No entiendo para que necesitan toda esa cantidad de comida que cogen, si hacen un MasterChef Senior y le dan a cualquier abuela toda esa comida, prepara un menú con tres aperitivos, dos primeros, dos segundos, postre, bebida, pan, café y chupito para toda una ciudad de tamaño medio y todavía tiene margen por si alguien quiere que le fría un huevo, le prepare un Colacaito con galletas o una hojuelas… además le da tiempo a decir a todos que están muy flacos, que se echen una rebequita por los hombros por si refresca y que tiren para casa que igual está esperando Mariano para darles las gracias.

Buen fin de semana, amigos… que la fuerza os acompañe.

* Yovilant es un local vallisoletano al que es (o era) típico ir a tomar un bocata o hamburguesa a altas horas de la madrugada especialmente después de haberte “enjarrillao”. Yo nunca he ido, a mí me lo han contado.

Photo Credit: Riccardo Bandiera

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2 comentarios en “Dejad que los niños cocinen pa’mí.

    1. Suelo decir que mientras un post mío produzca una sonrisa me merece la pena compartir mis historias, si fueron risas ya ni te cuento.

      Muchas gracias Magnífico Margarito.

      PD. Siempre un placer leerte.

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