La terrible, horrible y apocalíptica falta de sueño de una noche de verano.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… qué necesidad hay, joder, ¿qué necesidad hay?, qué exceso de información… te acuestas una noche, el calor te impide dormir, recuerdas que alguien mencionó el sacotanga, te metes en guguel imágenes…

El sacotanga, una especie de bolsa como en la que metían los romanos los sestercios y los denarios, pero tú metes los huevos… la parte trasera no se cubre, con lo cual si vas a la playa te pasas el día llamando a Elena, para que te sople que tienes arena… La sed de conocimiento te hace saltar al penekini, esa especie de parche pirata que te recoge los huevos, sujeto por una tira que te rodea un glúteo, también debe entrarte arena lo que unido a la lycra te dejará el ojete hecho un poema… de Gloria Fuertes… no conforme, sigues gugleando y conoces el willyquini, una especie de condón que al final lleva una especie de sacotanga y parece que te has pintado la chorra de colores, si vas a la playa, ya te puedes poner un corcho en el ojal (o ir con Elena)… así no hay quien duerma, copón… Luego está el mankini, que gracias a Borat si no te lo han puesto (o hablado de ponértelo) en tu despedida de soltero es como que no has tenido despedida, si no un cumpleaños pasado de fecha.

Sigues haciendo scroll por la pantalla y esa sed inagotable de conocimiento te hace llegar al microkini… aaaaah, el microkini, el microkini es un bikini pequeño, muy pequeño, de manera que hagas lo que hagas se te van a acabar viendo los pezones, el coño no, el coño no se te verá, pero por los pelos… al lío.

Al rato te levantas a beber agua, sin encender la luz para no despertar a la parienta, te metes una hostia en la jeta con la puerta al abrir la nevera, te medio mareas y según caes de espaldas, te sujetas a la puerta y el frigorífico se viene hacia ti, con tan mala suerte que las latas de Coca Cola Zero Sin Cafeína y las San Miguel 0,0 que compraste por error (imperdonable) empiezan a caer sobre su cabeza, el brik de leche mal cerrado también cae sobre ti, acompañado de los sobres de kétchup y mostaza de una vez que fuiste al Burger King hace tres años, el medio limón momificado, el brik de gazpacho y la cuerdecilla del culo del fuet… quedas semiinconsciente, pasado un rato se enciende la luz y, sé que no os lo vais a creer, aparece… ¡José Luis Moreno!

Sí, José Luis Moreno con un sacotanga, con Rockefeller en el brazo derecho, también con sacotanga, yo al verlo pego un grito e intento levantarme agarrándome a la puerta del frigorífico, con la poca fortuna de que la última lata de San Miguel 0,0, que había quedado en equilibrio precario, me cae sobre una ceja, me la abre y empiezo a sangrar como un cerdo.

– Uuuuuuuuuy, mira como sangra, Rockefeller, ahí le van a tener que dar puntos…

Para qué cojones diría nada, no os lo vais a creer, pero en ese momento aparece Matías Prats, en penekini, y dice:

Permíteme que insista, si tienes todos los punt…

– Caaaaaaalla cabrón – le interrumpo – vete a tomar por culo de aquí, pesao, que eres muy pesao… que desde que empezaste con lo de los quince puntos, mi mujer y yo nos saltamos los semáforos, vamos sin cinturón de seguridad, llevamos a los niños sin mecanismos de retención y pasamos por las zonas de radar a toda hostia, que nos hemos quedado con un sólo punto de carné para que no vinieses a casa, pesaaaaaaaaao.

El tío se pira, yo intento levantarme y en ese momento, aparece la tía del anuncio del fuet de Casa Tarradellas con un microkini, ¡qué hijadelagranputa!, ¿cómo quieres que te dure una semana el fuet? Si tienes la casa llena de gente, que parece un piso patera, tía asquerosa. La muy zorra se encuentra la cuerdecilla del culo del fuet que se me había caído de la nevera.

– Así que has sido tú, ni veinticuatro horas han pasado…

– Mira tía – digo, viendo que se había hecho realidad el meme que circula por Whatsapp – no te pongas así, porque o estás en uno de esos días o el microkini te delata y tienes un fuet escondido en el parrús para comértelo tú solita en cuanto tu familia se descuide.

La elementa, por cambiar de tema, me dice:

– Joder, vaya brecha, vas a tener que ir a que te den puntos…

– ¡Nooooooooooooooooooooooooooo!

Y sí, amigos, allí aparece otra ver el puto Matías Prats, esta vez con un mankini, que por cierto le favorecía mucho.

– Permíteme que insista, si tien…

– Que no, pesao, que no… que eres muy pesao, que cuando por la calle te cruzas con los chavales de las oenegés con sus chalecos y sus carpetillas, los tíos cogen los móviles y hacen como que hablan con alguien imaginario para no tener que hablar contigo. ¡A tomar por culooooooooooo!

Y en ese momento aparece la Sra. Satanopoulas, ¿y qué llevaba puesto? Pues su pijama, ¿qué va a llevar? Pero también llevaba una manta. ¿Una manta con el calor que está haciendo este verano? Sí una manta de hostias, que me dio cuando vio como había puesto la cocina.

– Para, joder, que ha sido un accidente.

– ¡Pero mira como lo has puesto todo!

– Coño, que casi me mato.

– Madre mía, pero vaya brecha que te has hecho, vamos al hospital que te van a tener que dar puntos…

– ¡Nooooooooooooooooooooooo!

– Permiteme que insista….

– Cariño, no tendrás otra manta como la que me acabas de dar.

– Un palet.

– Pues dásela a este señor del willyquini, que es el que se ha comido el fuet y sólo ha dejado la cuerdecilla.

Buen fin de semana, amigos. Que la fuerza os acompañe.

Photo credit: Pascal

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