Un nuevo sitio disponed para un gastrobar más…

It’s invitation across the nation,
a chance for folks to meet.
They’ll be laughing and singing, music swinging
Dancing in the street.
Dancing in the street. Mick Jagger & David Bowie

Hola, amigos, ¡qué jodida es la vida!… es tan jodida que no nos deja tiempo para pensar en las cosas importantes de la vida y luego pasa lo que pasa… ¿qué cojones hace un médico comercializando pizzas y otros productos alimenticios a gran escala? ¿Quién es el Doctor Oetker? ¿No tiene suficientes pacientes y tiene que buscarse un sobresueldo? ¿Quién es y por qué hace lo que hace?…

Dr. Oetker, especialistas en pizzas… si lees eso sin mirar las imágenes piensas que es un urólogo de reconocido prestigio de familia germana ¿o no?… también tiene nombre de villano de las películas de James Bond007 contra el Dr. Oekter en la que James Bond intenta acabar con del Doctor que está invadiendo el mundo de sus putas pizzas con piña y otras putas locuras… ¿Por qué el Dr. Oetker no se dedicó a la urología si tanto sabe de pizzas? Esa debería ser la pregunta… el mundo esta lleno de buenos pizzeros, pero tampoco hay tantos buenos urólogos… al lío.

Hablando de temas médicos y comida… la gente ya va tomando conciencia del peligroso tema de los gastrobares, España se está llenando de Gastrobares, que en muchos casos molan por dentro, pero a mí me echan para atrás… gastrobar… es como si te fuesen a hacer alguna prueba médica dentro… sé que esta reflexión no es nueva, pero es así… yo en mi mundo interior he desarrollado una serie de variantes del Gastrobar.

Está el Gantrobar, es como el gastro, pero oscuro, sucio, la comida expuesta es poco apetecible y se ve que lleva no menos de 36 horas en la barra, el camarero lleva camisa blanca con más medallas que un teniente coronel del ejercito rojo y las uñas más negras que el alma de José Bretón. Recomendación: en estos locales no comas nada y bebe sólo cosas embotelladas que hayan abierto en tu presencia… ¡a morro! Huye de los vasos o tendrás que ir a un sitio donde gastro sí que es un sufijo que precede a la introducción en tu cuerpo de tubos de diferentes diámetros por diferentes orificios (y eso puede tener su encanto, pero lo pierde un poco cuando tu vida está en juego).

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Tendríamos también el ProctoBar, gastrobar donde se come como el culo; estaría el Maxilofaciobar, donde por un vino y un pincho de tortilla de huevo de colibrí con pan de ladillas, chorizo de marmota errante de los Apalaches y unas lascas de sal de semen de medusa del Mar de los Sargazos, te parten la cara y la cartera; tendríamos el Hemobar, en el que sólo se sirve sangre de animal muerto cocinada de diferentes formas, morcillas y otros embutidos de base sangre y, el que más me gusta, el Ginecobar, dónde tu pides algo de la carta y el personal, normalmente femenino, te sirve lo que le sale del coño… sería un local con filosofía de peluquería de mujer, donde tu dices cómo quieres el pelo y ya el peluquero/a te hace el peinado que le sale de los huevos-coño…

A mi amiga Aitana Botella una vez que pidió que la cortaran las puntas y la diesen reflejos… que tengo un bautizo laico y bla, bla, bla… su peluquero decidió raparla la cabeza y tatuarla en la coronilla las palabras Cabecita Loca… que era lo que necesitaba, al menos en el oscuro mundo interior del peluquero. En el bautizo laico (ya hablaremos un día de estos ritos laicos) todo el mundo decía… Aitana ¿qué pone en el tatuaje? A lo que ella contestaba: cabecita loca… ¡Mi picha en tu boca! Decía la peña a coro… ella evito realizar felación alguna, pero la verdad que nos reímos bastante.

Volviendo al tema pizza, a mí la palabra pizza siempre me ha llevado a malentendidos que oculto con cierta vergüenza, pero hoy he decidido abrir mi corazón… A mí cuando era un jovenzuelo (hasta hace dos años, más o menos) cuando me hablaban de Telepizza… me imaginaba que era gente que tenía el cipote tan largo que se lo pisaba, una especie de Pantera Rosa con el apendice rabuno en la parte delantera,… absurdo, pero era así… y cuando me decían: Pues en Valladolid ya hay cuatro Telepizzas, yo no decía nada pero pensaba… Pues ya es puta casualidad, porque esto es un puto pueblo y no conozco a ninguno. Hay uno en tu barrio, decían, y yo me pasaba días por el barrio, mirando el paquete a todos los hombres con los que me cruzaba… después de tres peleas, una denuncia por acoso y dos propuestas para tomar algo en un sitio más tranquilo, lo dejé…

Otro malentendido era con una canción de Alejandro Sanz, que como tiene lengua “trdapo” cuando cantaba la de Viviendo de prisa, yo entendía Viviendo de pizza… y pensaba pues para la alimentación tan mala y tan poco equilibrada que lleva este chaval, está hecho un figurín… mis cosas.

Son cosas que me pasan, os voy a contar las dos más recientes… un día iba por el Paseo de Zorrilla con la Sra. Satanopoulas, tres y media de la tarde, de frente un grupo de tres chavales jóvenes, cuando estamos como a cinco metros se paran, se miran y se ponen a cantar con voces angelicales y haciendo gorgoritos… tú has venido a la orilla, no has buscado a sabido ni a ricos, seeeeeeeñor, me has mirado a los ojos… se sonrieron satisfechos y siguieron andando como si tal cosa… fue un momento mágico, la Sra. Satanopoulas y yo nos miramos a los ojos emocionados y dijimos ¿qué cojones ha sido esto?

A vosotros os parecerá una chorrada, pero por un tiempo he pensado que mi vida se había convertido en en musical, temía que el panadero me cantase una bachata al comprar el pan, el médico se arrancase a bailar un foxtrot antes de hacerme un tacto rectal, el policía de barrio en lugar de multarme por aparcar en un paso de peatones se marcase una canción de Alex Ubago o que la profesora de mi hijo al ir a la tutoría se marcase una ranchera o un bailecito con una barra de pull-dance que de forma mágica apareciese en la sala de profesores del colegio, o José Mota o Los Morancos apareciesen en la cola del supermercado para hacer una de sus ingeniosas, pero cada vez más cutres, versiones de la canción del verano, mientras gente disfrazada de cosas insospechadas hace bailes muy locos y salta sobre bancos, coches y viejas con carritos de la compra usados como andador (es otro tema sobre el que hay que volver, sí o sí)… aquella psicosis llegó a su culminación un día que paseando por la calle vi a tres chavales de aspecto sospechoso, como recién salidos de Fast and Furious o de Gran Theft Auto… por un momento temí que al llegar junto a ellos apareciesen un montón de mulatas con bikinis imposibles y juntos empezasen a cantar y bailar “a mí me gusta la gasolina, dame más gasolina…” (lo siento, mis conocimiento de Reggaetón son limitados)… pero no, al pasar a su lado, el más pequeño, pero con más pinta de peligroso decía en voz baja y en tono conspirativo:

– Y hasta los romanos, que lo mataron, sabían que él era el Mesías, primos – mientras me miraban de reojo.
– Amen, hermanos – contesté yo… ¿qué iba a decir?

¿Qué quiero decir con esto, amigos? ¿Tiene algún significado? Eso me gustaría saber a mí…

Buen fin de semana, primos, que la Fuerza sus acompañe siempre y en todo lugar.

Photo credit – imagen cabecera: clement127

Photo credit – imagen post: Brickolaje

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