El-cementerio-de-las-pajas-olvidadas

El Cementerio de las Pajas Olvidadas

Bum bum ah ah sí aaah
Bum bum ah ah sí aaah
Sabes las coordenadas
Solo tienes que apretar.
Arde pequeña arde. Delafé.

Hola, amigos (y amigas), ¡qué jodida es la vida!… hace poco me preguntaba un colega que por qué tenía tan abandonado el blog, no sé, contesté, no tengo tiempo, creo que tengo algunas buenas historias pero no acabo de centrarme y sacar un ratoNo lo dejes, tío, si te gusta escribir no lo dejes¿Sabes qué pasa?, yo creo que se me está olvidando escribirEso es imposible, eso es como montar en bicicleta… una vez que aprendes nunca se te olvida…

La conversación derivó en otros temas más interesantes, pero yo me quedé con la copla ¿se te puede olvidar escribir chorradas? ¿se te puede olvidar montar en bicicleta? ¿y hacerte pajas? ¿se te puede olvidar masturbarte?… y así llegué al Nuberu donde estaba, ¡sorpresa!, el gran Villegas… al lío.

– Villegas, ¿tú crees que se te puede olvidar masturbarte?
– A mí imposible, yo tengo puesta una alarma en el móvil y me lo recuerda todas las mañanas, además lo tengo apuntado en una pizarra que tenemos en la nevera… y si no, me avisa mi mujer no sea que me ponga cariñoso e intente algo con ella.
– No coño, me refiero a si se te puede olvidar la técnica o es como lo de montar en bicicleta…
-Pues te voy a decir una cosa, a mi amigo Mariano se le olvidaron las dos cosas… y con pocas horas de diferencia.
-No me lo creo…
– Como te lo cuento…
– Cuenta, cuenta…

Y así conocí la inquietante historia de Mariano Celentano y Don Ramón, el Terapeuta del Amor Propio.

Mariano Celentano estaba un día tomando unas birras con los colegas y viendo un partido en la tele, el Athletic Club de Bilbao era el equipo local y jugaba contra… ¿qué importa contra quién jugaba? el equipo contrario empató en el último minuto… aquello mosqueó tremendamente a un Mariano que ya estaba bastante candaja… él querría volver a los años en que los leones ganaban copas y ligas, en que La Gabarra surcaba La Ría y tal y cual… Nadie sabe qué pasó por su cabeza, ni qué le hacía pensar que su heroico gesto podría ayudar al equipo, pero se levantó y anunció solemnemente:

– ¡Hasda que no gademos otgra vez da diga no me da vuedvo a pedar, mecagüendiaaaaaaau!

Sus colegas le miraron con los ojos como platos, después se miraron entre ellos, sacudieron la cabeza, pidieron otra ronda y se empezaron a descojonar… Mariano era así y así había que quererle.

Walking Dead

Pasadas dos semanas Mariano no podía más, la amenaza silenciosa de la Muerte Blanca empezaba a adivinarse. Carente de pareja en esa época, Celentano nunca había sido de buscar amores mercenarios lo que unido a que tampoco él era la Venus de Buñuel (yo tampoco soy de parafrasear al maestro Sabina, pero me ha dado por ahí) por lo que lo de ligar on u offline nunca había sido lo suyo… decidió que había que tirar de amor propio, que rompía su promesa y que si el Athletic no volvía a ganar la Liga por su culpa, pues que mala suerte… pero la cosa no salió como esperaba, de hecho no consiguió que saliese nada…

– Nada, no hay manera, doctor… yo lo intento y nada, no sé ni cómo agarrármela, ni en qué pensar, ni me inspira ninguna publicación, vídeo o presentadora de telediario… el otro día estaba viendo el programa de María Teresa Campos y ni así…
– No se preocupe, es un caso, que aunque no es muy habitual, ya han sufrido algunos pacientes… ha olvidado usted masturbarse. Le tendré que derivar al especialista, y viendo el tamaño de sus testículos adquieren por momentos y el velo blanco que le cubre los ojos, tiene que tener el depósito cerca de la marca de Empty… le voy a mandar por urgencias.

Y así fue como nuestro entrañable amigo pajillero llegó a la consulta del Don Ramón Serrano del Bueno, Terapeuta del Amor Propio.

– Bueno, bueno, bueno… Mariano… y dígame, es usted muy aficionado a darle a la zambomba.
– Bastante… se me quedaban pegadas las sábanas muy a menudo… y nunca en la puta vida he llegado tarde al trabajo por la mañana, no sé si me explico…
-Cristalino. ¿Diestro o zurdo?
– Diestro… aunque en esto, en sujetar botellines y liarme canutos a una mano, soy ambidextro… no sé si me explico.
– Clarísimo, pero hay que empezar por lo básico, luego todo será frotar y cantar… No tiene de qué preocuparse, creo que su caso tiene fácil solución, si todo vino por una absurdo reto personal y lleva tan poco tiempo con una sesión con Ezequiel será suficiente y le garantizo que no va a volver a olvidar masturbarse en la puta vida… y un respeto a Doña María Teresa, por Dios.

Y así es como nuestro entrañable amigo onanista conoció a Ezequiel Portero Delinferno, mano derecha del Terapeuta del amor, y es que Don Ramón era zurdo, por lo que los casos como el de Mariano los delegaba en su subalterno.

Nuestro entrañable amigo gayolero pasó a una cabina especial con diverso material inspirador (no se si me explico, que diría Mariano), varios rollos de papel de cocina e higiénico de diferentes tamaños y texturas, una especie de diván de cuero y una silla de oficina… por un altavoz oculto se escuchó una voz metálica que dijo…

– Mariano, bájese usted pantalones y calzoncillos hasta los tobillos… túmbese en el diván y vaya usted poniéndose cómodo que enseguida salgo.
– ¿No me descalzo?
– No pierda usted el tiempo que tiene pinta que me va a durar menos que un pedo en una mano… je, je, je.

A los cinco minutos apareció Ezequiel, una especie de malote de Mortadelo y Filemón, dos metros de alto, como una máquina de vending las espaldas, un entrecejo que ponía Bienvenido a la República Independiente de mis cejas, unas manos que eran dos colecciones de pollas llenas de anillos y pelos… sonrió a Mariano y mostró un incisivo de oro y un brillo en un paleto que resulto ser un pequeño diamante incrustado por un dentista de pésimo gusto… le atizó dos palmadas en la espalda y le dijo:

– Así que del Athletic… hay que joderse… y la liga nada menos… a ver qué tenemos por aquí… madre mía, si la tienes como un cacahuete, eso sí los huevos los tiene como dos balones (rellenos) de Nivea…¡vamos, joder, alegría!…

Cuando ese manojo de Bratwurst anilladas estaba a punto de tomar su miembro, Mariano se echó las manos al miembro en gesto defensivo, tenía las manos heladas y de la impresión despertó sobresaltado en una habitación en semipenumbra, con olor a cubata sudao, tumbado en la cama a lo ancho… ¡que coño, era su puta casa!… estaba con los pantalones y los gayumbos por los tobillos, en una mano sujetaba aún un buen trozo de papel higiénico impoluto, recordó que no era del Athletic, que nunca se había propuesto no masturbarse… pero en aquel momento no se acordaba de cómo había llegado allí, cuál era la inspiración de su tributo al nunca bien ponderado Onán, cuántas cervezas se había tomado, dónde había aparcado el coche, si había llegado a casa en taxi, andando o en bicicl… ¡qué cojones! en ese momento no se acordaba ni de montar en bicicleta.

El Cementerio de las Pajas Olvidadas.

– Villegas…
– ¿Qué?
– Y cuando no te acabas una paja porque te quedas dormido ¿dónde va?
– ¿A dónde va a ir? Al Cementerio de las Pajas Olvidadas ¿quieres que te lleve?
– Hoy no, otro día… ¿un solysombra?
– Dos.

Buen fin de semana, amigas (y amigos), que la Fuerza os acompañe siempre y en todo lugar. Podéis ir iPad.

Photo Credit Imagen Principal: wiredforlego
Photo Credit Imagen Post: clement127

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