Archivo de la etiqueta: amor propio

Mal de hartura.

Este relato obtuvo el Segundo puesto en el
I Concurso de Relatos Cortos del Club de Montaña Ojanco.

 

Sé lo que tengo que hacer para conseguir
que tú estes loco por mí.
Escuela de calor. Radio Futura.

Alrededor de las montañas gira mucha literatura, historias, mitos, leyendas, anécdotas, estremecedores relatos de entrega, esfuerzo y superación; finales felices y trágicos; fantasmas televisivos y héroes anónimos… yo conozco poco la montaña, pero conozco a uno de esos héroes anónimos que se enfrentó a sus propios límites para hacer y guardar para siempre en su corazón aquel momento… yo conozco a Imanol F. Arias. Sigue leyendo Mal de hartura.

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Hacienda semen todos (yII). A grandes males, que reme Dios.

Va a subir la marea,
y se lo va a llevar todo,
no veas si noto la fuerza,
yo creo que soy un toro. 
Decidí. Extremoduro.

Toda historia tiene un principio y un final… si quieres conocer el principio de esta pincha AQUÍ… avisado estás.

Ese mismo día cenando comentó como quién no quiere la cosa… Sigue leyendo Hacienda semen todos (yII). A grandes males, que reme Dios.

Hacienda semen todos (I). El amigo comodín.

Me regaló una herida,
cierra de noche,
abre de día;
- no sufras Prometeo -
me dice siempre que la veo.
Me revuelco por el suelo
me revienta la polla
de pensar en ti:
me desangro y 
riego tu jardín.
Prometeo. Extremoduro.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la vida!… un día vi en un programa de Jordi Évole sobre un país nórdico, o quizá no lo vi y me lo estoy inventando, que en ese país (de cuyo nombre no puedo acordarme… el alcohol, las drogas, el estrés, la medicación, la falta de sueño y los golpes en la cabeza contra la pila bautismal cuando eres un bebé, es lo que tienen) masturbar a un manco es considerado corrida benéfica y por tanto desgrava a la hora de tributar. Sigue leyendo Hacienda semen todos (I). El amigo comodín.

8 alternativas disruptivas (y quizá creativas) al putisísimo Amigo Invisible.

Y todos van a pillar,
esta noche se la quieren pegar,
hay fiesta en casa del hombre invisible
y todos van a estar.

Superjunkies. Pereza.

Hola,  amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, a ver quién es el primero que propone hacer un puto Amigo Invisible este año. Sigue leyendo 8 alternativas disruptivas (y quizá creativas) al putisísimo Amigo Invisible.

Message in a bottle.

Esta mañana salí a caminar,
no me creía lo que veía,
cien mil millones de botellas
arrastradas por la corriente hasta la orilla…
parece que no estoy solo en esto de estar solo.

Message in a bottle – The Police

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… no tiene nada que ver, pero hoy me he acordado de cuando, antes de ser donante “profesional”, paseaba con mis cachorros y alguna amiga-conocida-vetetúasaberqué nos decía a la Sra. Satanopoulas y a mí: Hay que ver qué guapos, qué ricos, qué bien hacéis los niños. Y yo contestaba: Si quieres te hago uno… La Sra. Satanopoulas no esperaba ni la respuesta, me cogía del brazo apretando mucho y con cara de perro (guapo, pero perro) me sacaba de allí.

Sigue leyendo Message in a bottle.

Lo suyo, lo de su prima… y un tío durmiendo en un sofá.

Como si fuéramos unos animales,
en cualquier parte con un plástico nos vale,
que estamos solos y no hay nada que nos pare,
nada que nos separe.

Pereza.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… la crisis, la crisis, paso de crisis… ¿vuestros vecinos gritan al practicar sexo?, los míos del quinto sí, es tremendo, vivir en mi casa es como vivir en una eterna Semana de Exaltación de la Matanza con reminiscencias de la Berrea en Monfragüe comentada por dos actores de doblaje especializados en porno… Sigue leyendo Lo suyo, lo de su prima… y un tío durmiendo en un sofá.

Augusto, el hombre que susurraba a sus testículos.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… que ya no sé si irme a mi país o quedarme en este, cuentan que allí si vas al cajero te dan 60 pavos (50, si se han acabado los billetes de 20) y aquí cada vez que voy al cajero me sale un papel que pone “Operación Denegada” (una risa enlatada y un vete a tomar por culo por lo bajinis, si se ha acabado el papel).

A veces me planteo seriamente irme para allá, pero se me pasa rápidamente, ¡joder, que el dinero no da la felicidad!… al lío. Sigue leyendo Augusto, el hombre que susurraba a sus testículos.