El smartphone me confunde

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, ¿existe la reencarnación? ¿te puedes reencarnar en un smartphone?

¿Y si ahora eres un smartphone y antes tenías cosquillas?, ¿si eras eyaculador precoz siendo un smartphone te descargarás antes?, ¿y si sufrías de vértigo y te ponen en modo avión?, y si… al lío.

Dice la Sra. Satanopoulas que a mí el smartphone me confunde, y no digo que no, pero a quién no le ha pasado que yendo tan tranquilo, absorto en su móvil, se ha subido en el autobús equivocado y ha terminado, no sé, en otro sitio… en Benidorm, por ejemplo.

A mí sí. Hace dos semanas voy a coger el 7 y justo me entra un Whatsapp con un vídeo del gran danés del hijo de unos vecinos intentando follarse a esa figura de Lladró de una señora con parasol y pamela que tanto se regaló en las bodas de los 60 y los 70…

[Inciso: ¡puto Lladró cómo puso las casas de nuestros padres! – me dice Otroyó – yo estoy convencido que lo de no casarse y arrejuntarse se empezó a llevar para evitar recibir como regalo de bodas las putas figuras… igual no, pero vete a saber… ¡paaaaaaaara!].

Pues eso, que pasó lo que tenía que pasar, me equivoqué de bus, para cuando dejé de ver y reenviar el vídeo ya estábamos en el área de servicio de La Roda, Albacete, ¿qué hice? Comprar una caja de Miguelitos, tomarme un solysombra para relajarme, subirme otra vez al bus, viaje del IMSERSO para más señas y callarme como un cabrón… me senté y me hice el dormido…

– Eh, eh – insistentes golpecitos en el hombro derecho- tú no eres jubilao

– ¡Coño, la abuela, menuda lince!… ¿Y cómo se ha dado cuenta?

– Esa soltura para manejar el esmarfon.. las fotos, usas el zoom con los deditos, en vez de alejando los brazos, como la gente normal… ese pelo pa’rriba, las gafillas y esas barbitas… tú no eres un jubilao, vete a saber lo que eres… pero me has caído simpático y en la Roda, me has ganado, te has pedido un solysombra… la bebida favorita de mi Ezequiel, que Dios tenga a su vera, y estos viejunos son un muermo… te voy a enseñar yo lo que es la vida… y Benidorm, barbitas. Eulalia Ramírez del Cartón, Lali para servirle a Dios a usted

De las mejores vacaciones de mi vida, de verdad… menuda semana buena, pensión completa, solysombras, partidas de brisca y subastao, excursiones, pasodobles y animaciones nocturnas, ¡hasta vi a María Jesús y su acordeón!

“Pajaritos a bailar 
cuando acabas de nacer 
tu colita has de mover 
chiu chiu chiu chiu”

¡Diooooooooooooooooos, eso es vida!

Las buenas vacaciones son buenas vacaciones, venga a tocarse los huevos, comer, beber, reírse… yo no necesito otra cosa, aunque siempre están los viajeros infatigables de los que os hablé en otra ocasión, el amigo místico que te dice lo de que él viaja por “encontrarme conmigo mismo, conocer otras culturas, ver otras realidades, uno no tiene una auténtica percepción de la insignificancia de su ser hasta que no se encuentra perdido, atrapado en un entorno extraño y hostil, donde no entiende nada de lo que hay a su alrededor… ir a la playa, al chiringuito, ponerse ciego a botellines… por Dios, qué pena, qué simpleza, Alfonsas…”, ¡anda que si me ve ese en Benidorm!, pues me vio.

Dando un paseo por el Rincón de Loix con la Lali, me crucé con mi amigo el místico, ese colega intenso, viajero empedernido, el “integrao” cultural, guía Lonely Planet con patas, tocapollas de la brújula vital, Jesús Calleja de mis cojones, Esther Eiros de la polla… Yo intento hacerme el loco, pero él me llama…

– Alfonsas, qué casualidad, ¿qué tal tío?

– De putísima madre pa’rriba

– Ya veo… en Benidorm… a conocer nuevas realidades ¿no?… viajando a lo loco…

– Pues sí… – ¿quién le dice a un intenso que te has equivocado de bus y en vez de en la parada del Cortinglés te has bajado en Benidorm? – ¿y tú?

– Ahora vivo en Londres, en Dalston, llevo allí dos meses, me he hecho a la vida británica, me he imbuido y ya me siento un british más, soy ciudadano del mundo, lo sabes, pero si un día he de escoger donde asentarme definitivamente será en Londres, donde modernidad y tradición se dan la mano… y como buen británico ahora estoy aquí, en Benidorm, pasando el, el… esto como se dice en castellano, el f…, el fi…, el weekend, ¿cómo se dice weekend en castellano?

– ¿Fin de semana?

– Eeeeeeso, pasando el fin de semana… ¿te quieres creer que llevo dos meses viviendo en Londres, tan integrado en la cultura británica que ya pienso en inglés?

– Perdona hijo – nos interrumpió Lali – claro que me lo creo, llevo yo cinco minutos contigo y estoy tan integrada que ya pienso en tu puta madre.

“La Lali” me cogio del brazo, hizo chas… y desaparecimos de su lado.

Buen fin de semana, amigos, que la fuerza os acompañe.

Photo Credit: Massimo Regonati

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