Puñaladas de carne… por una buena causa.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, ¿si un embutido está curado es que ha estado previamente enfermo?, ¿y si ha estado enfermo quién te asegura que de verdad está curado?, ¿de qué enfermedad se ha curado? No es lo mismo haber tenido un catarro que gonorrea… eso debería constar en el etiquetado ¿no?

Yo porque no soy aprensivo, pero vamos que es para pensarse comer jamón… por no hablar del queso semi curado… al lío.

¡Qué mal sigue la cosa! Menos mal que hay gente que se vuelca con las necesidades del prójimo, sin esperar nada a cambio, la solidaridad y tal… me lo contaba el otro día mi amiga Laila, la mujer del Logi, la de las Thermomixes

– Tengo una amiga, Alfonsas, tengo una amiga que su marido se queda mucho en casa.

– ¿El pobrecito está malito, no tiene fuerza y por eso no trabaja?

– No, es que trabajaba en el mundillo de construcción y la cosa está malita… El caso es que mi amiga una tarde que se encuentra mal…

– ¿Regresa pronto para descansar y se encuentra que tenía una mujer dentro del armario?

– Ya le hubiese gustado a mi amiga… allí lo que había era una bacanal, la casa llena de tíos y tías en bolas y se estaban metiendo de todo menos miedo, dándose con todo lo gordo y comiéndose todo lo negro unas y otros, al de rojo se lo estaban cogiendo, a la rubia le estaban comiendo la alubia, ningún culito pasaba hambre… eso sí, todo dentro de un marco constitucional, no había distinción de raza, sexo o religión. Hasta el perro, el gato y la tortuga estaban dando estopa… en la cocina había uno intentando apretarse a la Thermomix… había un enano, dos orcos y por un momento creyó que había hasta una nativa de Pandora, el planeta de Avatar, pero luego se dio cuenta de que era la vecina del bajo izquierda que se estaba poniendo azul porque tenía tapados todos los agujeros y empezaba a tener déficit de oxígeno.

– ¿Y el marido qué dijo?

– Lo típico… “Cariño, esto no es lo que parece”.

– ¿Y qué es? – le dice ella – porque esto lo que parece es que os ha tocado la lotería y os habéis liado todo el barrio a tapar agujerillos en nuestra casa…

– No mujer, yo te explico, que no es lo que parece.

– ¿Y qué es?, porque parece que habéis decidido montar una representación en tamaño 100 m²  del Guernica de Picasso fusionado con la página 3 de ¿Dónde esta Wally ahora? con gente en cueros.

– Que no mujer, 98 m² en todo caso que si no no cerraba la puerta, pero de verdad que no es lo que parece, que…

– ¿Y qué es?, porque parece que ha venido el pedido mensual de Mercadona y aquí estáis metiéndoos los unos a los otros leche, carne y huevos como si no hubiera un mañana… ¡hijodelagranputa!

– Calla un momento, que te pones cerril… esto es una orgía cooperativa de mi ONG.

– ¿Qué me estás contando?

– Que sí mujer, Puñaladas de Carne Por la Igualdad, si dijiste que igual te hacías socia…

– Ahora que lo dices… algo me quiere sonar.

– Además te conté que hoy teníamos un acto solidario en casa… que había que poner 100 € para participar, los beneficios irán integramente a esos pobres jóvenes que durante la burbuja se compraron coches de alta gama, los tunearon a full y que ahora no pueden mantenerlos, que por lo menos puedan cambiar el aceite al coche, echar 10 eurillos de gasolina, poner a Camela o Reggaeton a tope, bajar las ventanillas, sacar el codo, llevarse a la chavala al pinar a ponerla como un abisinio y evadirse por un momento de los problemas.

– Joder, cariño… me estoy sintiendo culpable, tú aquí sacrificándote por hacer de este mundo un lugar mejor y yo echándote la bronca, venga que me uno al acto…

– Esto, eeeeeeh, es que está completo, no cabe un alma…

– Qué disgusto… ¿y no puedo colaborar de alguna forma?

– Por poder… está la Fila 0, puedes meter dinero en esa hucha o también puedes mandar un SMS con el mensaje PUÑALADAS al 55555.

– Aaaaaah vale pues ahora dejo un donativo, tú sigue a lo tuyo, vida mía. ¡Heroe anónimo de mi corazón!

– ¿Y qué hizo tu amiga? – interrumpí a Laila.

– Pues lo que haría cualquiera, meter 200 € en la huchita y bajarse a casa de la vecina, la que confundió con una Na’vi de Pandora, porque tiene llaves de su casa, mandar unos mensajes al 55555, quitarle algo de plancha que con el tute que se estaba dando la pobre como para planchar iba a llegar, y ver el Sálvame.

– ¡Joder, pobre mujer!

– No te creas, si del Sálvame casi ni se enteró y la tele cuando estás sólo te hace mucha compañía.

Buen fin de semana, amigos… que la fuerza os acompañe.

Photo Credit: JD Hancock

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