Nos queremos todo el año.

Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… ¿qué vais a hacer por San Valentín? Yo nada, la Sra. Satanopoulas y yo nos queremos todo el año, es un invento de El Corte Inglés y todas esas cosas que decimos los que no lo celebramos.

A mí porque la Sra. Satanopoulas no me deja, pero me parece un desperdicio no honrar una fiesta donde hay regalos, comida, bebida y posibilidad de arrimar cebolleta (remota, pero posibilidad al fin y al cabo)… al lío.

Ayer llegó mi madre en el tren, voy a recogerla, según vamos al parking suelta:

– Mañana publicas un post de esos ¿no?

– Sí, como todos los viernes…

– Hablarás de San Valentín, del amor, de esas cosas ¿no?

– Seguramente…

– Pues ya puedes controlarte, que sólo escribes guarradas, te metes con la gente, hablas de masturbaciones y sexo a lo marrano, palabrotas… en tu blog no cabe el amor…

– Eso no es verdad, yo he escrito mucho sobre el amor, mamá, lo que pasa es que mucha gente cree que el único amor es el de las películas americanas, el de las canciones de Camela,  el de los libros de 50 Sombras de Grey o de la saga Crepúsculo… las niñas se creen que es normal liarse con el primer vampiro que llega a su instituto… y en la vida real, por desgracia, muchas tías se casan con putos monstruos y muchos tíos lo hacen con auténticas brujas… el amor tiene muchas vertientes y yo escribo sobre ellas.

Yo he escrito historias de amores a primera vista, mamá, de conocer a una chica y seguirla al fin del mundo (como en “Ibas tú de peregrina…”), he escrito sobre amores perdidos y reencontrados (como en “El Triangulo de las Bermudas…”), yo he contado historias de rupturas de pareja y felices reconciliaciones (así fue en “La crisis de los cuarenta, el Badoo y el cigarrito de después”), sobre la vida cotidiana de la pareja y dificultades de comunicación hombre-mujer (en aquel “Deja al burro mear…”) e, incluso, sobre el amor y los sacrificios que hay que hacer para mantener viva su llama (en “Arrebato de Hamor” o en “El pequeño Mistetas…”), por cierto, mamá, esto igual sobra decirlo, pero si pinchas en las frases en marroncillo, accedes a esos post…

– Esta vez tienes que escribir algo bonito, hijo, por mí, yo que te he introducido en los círculos de paulocoelhismo, esos cursos de prosa poética que te he pagado…

– No, si he estado trabajando en ello, mira:

“Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe”

– ¡Eso no es tuyo, desgraciado!, aunque al principio pensé que era de Bumbury llegando a casa mamado, ya me he dado cuenta que es de Lope de Vega – collejón según salimos del parking– En serio¿qué vas a hacer? ¿has escrito algo de prosa poética para la ocasión?

– Un poco… venga, a ver qué te parece:

Luis Mariano, campeón, lo tienes todo pensado, perfeccionaste ese plan que otros años ha fallado, llevas a la parienta un buen ramo de rosas, unos Ferrero Rocher envueltos para regalo y el conjunto de tanga y sostén que has comprado en “los gitanos”.

Te has puesto bien elegante, a conciencia te has duchado, no te quedaba colonia y eso nos ha descuadrado, ¡no pasa nada, campeón!, compra Varón Dandy para el San Valentín siguiente, pero hoy haz un esfuerzo, que un día es un día, y te lavas bien los dientes.

A cenar a un sitio que mole, ni muy cutre ni muy caro, después un par de gintonics de esos bien preparados, la ginebra justa, medida, mucho hielo y burbuja bien tratada, botánicos, frutas del bosque y hasta sangre encebollada… de esos que llenan tanto que no desayunas mañana.

Te la llevas a un hotel y lo vuelves a intentar, esta vez muy seguro, no se te puede escapar… “que no hombre, que no, eres un salido y un cerdo”, no te deja de gritar, “joder, menuda insistencia”, hasta se lo ha consultado a su prima pastillera de Valencia, que le ha dicho que se niegue, como hace todos los años, que aunque tú digas que no, “por el culo… sí hace daño”.

Brutal collejón de mi madre, otra vez mi frente contra el volante, otro vez salta el airbag… ¿Y yo? yo bien, con el collarín, pero bien. ¿El coche? El coche regular, tiene que ir el perito y valorar si lo dan siniestro… ¿y mi madre? hablando por teléfono con la madre de Luis Mariano.

Photo Credit: esta vez la foto es mía.

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