Archivo de la etiqueta: Amigos que nadie me presentó

Nueve semanas y… mierda.

Hago pájaros de barro.
Hago pájaros de barro y los echo a volar.

Pajaros de barro. Manolo García.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos paramos a pensar en las cosas importantes de la vida, por ejemplo: el otro día fui a hacerme unos analisis de sangre, un viejo al lado mío llevaba agarradita de la mano una bolsa plástico que goteaba abundantemente, formando un pequeño charco a sus pies, posteriormente descubrí que lo que llevaba en la bolsa era un bote para un analisis de orina… ¿sería correcto mi diagnóstico si dijese que sufría perdidas de orina? ¿podría haberle ayudado Concha Velasco? ¿no hubiese debido llevar el bote envuelto en Tena Lady en vez de en una bolsa de plástico que luego se volvió a meter en el bolsillo? Sigue leyendo Nueve semanas y… mierda.

La falacia del trabajo y el barrendero.


Segundo, lo que haría yo segundo
barrería bien profundo,
todas cuantas cosas sucias
se ven por los bajos mundos.

Si yo tuviera una escoba. Los Sirex.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que a veces no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida, por ejemplo, ¿qué cojones piensa la peña que recoge las mierdas de su perro en una bolsa y luego deja la bolsa tirada en la acera? Sigue leyendo La falacia del trabajo y el barrendero.

Romanas, rumanas, mares y bares.

Yo buscaba el libro que ha escrito mi amigo José Javier Padilla “el Moscas” sobre la vida de su mujer Alina Santonjova, una joven inmigrante rumana que llegó a mi pueblo buscándose la vida y lo revolucionó cuando se hizo cargo del bar, dejó de poner cacahuetes de los que tienen una costra de un dedo de sal y patatas fritas revenidas y empezó a poner tapas de verdad, que lo mismo te aliñaba un gazpacho con su ajo y su pepino, que unas papas con arroz, un bonito con tomate o un cochifrito, caldereta, migas con chocolate o cebolleta en vinagreta, morteruelo, lacón con grelos, bacalao al pil-pil o un poquito perejil (que era lo que menos éxito tenía)… José Javier se enamoró perdidamente de Alina, Alina se enamoró perdidamente de José Javier y la madre de José Javier, Josefa la Caraperro, nunca acabó de aceptar la relación ni de aprenderse al nombre de su nuera… para Josefa siempre será “La rumana que vino del bar”.

Quiso la casualidad que entrase en una pequeña librería en busca del libro, quiso la naturaleza que sea miope (mucho) y me vea obligado a usar gafas, quiso el benigno clima vallisoletano que ese día lloviese y, extrañamente para esta ciudad, hiciese un frío de tres pares de cojones, lo que provocó que se me empañasen las gafotas y no viese un pijo, pero yo, impasible el ademán, seguí adelante en mi afán… a causa de mi temporal ceguera adiviné, más que vi, el libro de mi amigo, cuando lo fui a coger una amable señorita se ofreció a firmármelo, que lo firme – pensé yo – si le hace ilusióna mí ya me lo firmará el Moscas en el pueblo, lo pagué, dije adiós y me fui, ignorante de la sorpresa que me esperaba al llegar a casa.

El caso es que a causa de mi momentánea perdida de visión confundí el libro de La rumana que vino del bar con una novela de nombre La romana que vino del mar, obra de la escritora vallisoletana (¿la que amablemente me lo firmó?) llamada Pilar San Juan Manzano, Piluca para sus amigos (me comentan)… y ya que lo tenía por casa me lo he leído… y me ha gustado… mucho… y os lo recomiendo… porque la historia merece la pena…

La novela en cuestión está ambientada en la Roma de Augusto y nos cuenta la vida de Julia, guapa, lista y concebollista (eso no lo dice la autora, pero si sabes leer entre líneas está clarísimo), una inexperta joven que conoce al apuesto Sergio y pasa de no querer saber nada de los hombres a ponérsele los pezones como para colgar a secar togas de la mejor lana del sur de la península itálica recién lavadas y sin centrifugar y decidir que o se casa o se casa. Que os voy a decir una cosa: el tal Sergio es todo en fenómeno que lo mismo si me lo encuentro yo me da por platearme el por qué de este empecinamiento mío en la heterosexualidad… en fin, que el tal Sergio es el yerno perfecto, pero tiene un defecto, quiere ir a buscarse la vida a la recién pacificada Asturia en el norte de Hispania… y hasta ahí voy a contar… Segurísimo que la historia os va a gustar, hay gente buena como una caña con gas y un pincho de tortilla un mediodía de resaca, otros más malos que los cuchillos de IKEA; está Ovidio, el famoso poeta, que habla siempre en verso y cada vez que le dicen cinco, mejillones o conoce a un Montoya lo agradece porque le facilita mucho la conversación y la vida; la gente se quiere como en las canciones de los Camela (La Cabra Mecánica dixit), odia como Paquita la del Barrio y se venga con más saña que Alex Ubago, que le deja una novia y le dedica una canción (o un disco); aparece un tal Nícer, que a este si le conozco abandono todo mi empecinamiento en la ortodoxia heterosexual sí o sí… y aparece Asturias, y la amiga Julia se enamora de Asturias (como es natural) como tu cuñado, pero de verdad, porque para tu cuñado Asturias es cachopo, cabrales y sidra y le da igual comerlo en Sotres o Tazones  que en un bar de La Rondilla, el se cree que por eso ya es medio asturiano; pero Julia se enamora de verdad, se enamora de sus verdes paisajes, de la magia de aquellas tierras, la bravura del mar cantábrico y de los cojonacos de los orgullosos salaenos y su vida en armonía con la madre tierra…

Y si queréis saber más os compráis el libro en Amazon, en El Sueño de Pepa o la Librería Margen si estáis en Valladolid o me mandáis un mensaje y os pongo en contacto con Piluca, porque en realidad es amiga mía y toda esta historia que os he contado es una excusa para escribir una reseña de su libro tal como le prometí cuando me dedicó el libro… y a mí la cabeza sólo me da para cosas como esta, que ya me gustaría que me diese para escribir cosas tan cojonudas como la historia de Julia, la que vino del mar.

La romana que vino del mar en Facebook aquí.

Que la fuerza os acompañe.

Photo Credit: Yo mismo.

Adolescentes lactantes y tomates que saben como los de antes.

Mira como bailan, sandalia aquí, sandalia allá,
soy un hombre nuevo, un renacido, un gran Jedai.
Me siento tan “ah, ah, ah”
es como un gran “ah, ah, ah”
Me caen las babas de felicidad,
he oído que Shiwa te quiere iniciar (esta noche)
Shiwa. Love of lesbian.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… ¿a qué saben los chicles de sandía y de plátano? No nos engañemos, saben a cualquier cosa menos a sandia y a plátano… llevamos así desde finales de los 70 (por lo menos) y no hay manera… si a ti te dan una sandia que sabe como un chicle de sandia denuncias al frutero hasta en el tribunal de La Haya… si hubiesen dicho que eran sabor a culo de ala-pivot lituano semifinalista olímpico y a sobaco de aizkolari del Iparralde se habrían vendido menos, sí, pero ¿no hubiese sido más honesto? ¿no nos habríamos librado de vivir inmersos en otra mentira? Sigue leyendo Adolescentes lactantes y tomates que saben como los de antes.

Que no sepa tu mano derecha lo que te haces con la izquierda.

Que no vale la pena discutir,
si lo podemos arreglar a tiros.
Que en esta escalera de vecinos,
el quinto patio no puede decidir.
Que no sepa tu mano izquierda
lo que hace la derecha.

Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.

E. Bunbury

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… dice Pablo, “Oye, Pedro ¿hacemos un pacto?”, y contesta el otro “¿Qué pacto?” “Tú pones el culo y yo el artefacto.” “¿Cómo te voy a decir que no, si me lo dices poniendo esos ojitos, bribonazo?”, “¡Qué ojitos ni que pollas, si estamos hablando por Whatsapp!” “Y el emoticono ¿qué?” “¡Joder!, la mierda con ojos, que se me  ha colao, perdona.” “Ji, ji, ji… perdonado, tontorrón, que tienes labia hasta por Whatsapp… que no digo yo que esté pasando así, pero tampoco puedo asegurar que no… al lío.

El tema es un poco cansino ¿por qué hay que decantarse por una o por otra?, yo la verdad es que unos días prefiero la derecha, pero si quiero que parezca que me la hace otra persona me masturbo con la izquierda – decía siempre Jesús Carlos Diestro Maestro– y si llevo mucho tiempo con la izquierda, me siento en la mano derecha y cuando se me duerme, parece que me masturba una tercera persona… lo curioso es que si me siento sobre la izquierda hasta que se duerme, cuando me la machaco me parece que me la estoy haciendo yo mismo con la derecha.

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Lo cierto es que Jotacé, como le gustaba hacerse llamar, soñó desde su más tierna adolescencia con ser un follador, uno de esos hombres que hoy están con una y mañana con otra (u otras dos)… y a su forma lo consiguió, matándose a pajas, pero vaya si lo consiguió. Siempre es de admirar aquella gente que consigue hacer realidad sus sueños.

El caso es que quiso ir un paso más allá y un día al levantarse se hizo un café en su flamante Nespresso con la mano izquierda, y le pareció que le había hecho el café otra persona y le pareció bien y pensó “What else?”… más tarde, en el ejercicio de su profesión de proctólogo, decidió practicar un tacto rectal a un paciente con la izquierda, y al paciente le pareció que se lo había hecho otro profesional… y le pareció bien (a él y al paciente)… ese mismo día había quedado con Esperanza, su novia de toda la vida, y la metió mano, pero con la mano izquierda, y a ella le gustó, “Jotacé, ¿qué me haces?, parece que me esté tocando otra persona”… y le pareció mal, y la dejó al instante, porque él siempre había valorado la fidelidad en la mujer…

Tanto se acostumbró a hacer las cosas con la mano izquierda que la mano derecha empezó a sentir envidia… y ahí empezaron los problemas… cuando se intentaba masturbar con la mano izquierda, la derecha parecía adquirir vida propia e impedía a la izquierda realizar la función requerida de forma óptima, lo cual, unido a que había abandonado a Esperanza, hizo que Diestro Maestro empezase a acumular semen en sus gónadas con evidente riesgo de sufrir una embolia o la tan temida muerte blanca… cuando por motivos profesionales tenía que practicar un tacto rectal y quería hacerlo con la izquierda, la derecha introducía otro dedo (o varios), provocando desgarros anales en, al menos, catorce ocasiones, con lo cual se redujo el número de sus pacientes de forma directamente proporcional al aumento del número de demandas judiciales por mala praxis

Más adelante fue la mano izquierda la que al sentirse desplazada empezó a hacer de las suyas, de manera que era un suplicio ejecutar cualquier acción que requiriese actividad manual, la gente no quería saber nada de él, evitaba su compañía… no cayó en la bebida ni en las drogas porque sus manos le impedían agarrar la botella o hacerse un canuto o una raya de rectitud y longitud decente… sin amigos, sin trabajo, con los huevos como dos balones de Nivea… la vida de Jotacé Diestro Maestro se convirtió en una agonía.

Hallado muerto en extrañas circunstancias el otrora prestigioso proctólogo Don Jesús Carlos Diestro Maestro.

Todo apunta a un suicidio… y bla, bla, bla…

Rezaba el titular del periódico local el Día del Corpus de 2007.

– Nunca se aclaró del todo, amigo – me contaba Josu Jon A. de Borbón, inspector jefe de la Unidad de Delitos Ofimáticos y Para-anormales del CNP – todo apuntaba al suicidio, un tiro en la sien izquierda, ejecutado por su mano izquierda… parece que lo intentó en varias ocasiones hasta que reunió el valor suficiente, había al menos cinco disparos en las paredes de la habitación, las pruebas con rodizonato de sodio evidenciaron presencia de pólvora y nos indicaban que había disparado con ambas manos, una nota de suicidio escrita con la mano derecha, pero con correcciones que parecían hechas por un zurdo… y lo más extraño de todo es que había evidentes signos de lucha, tenía heridas defensivas en ambas manos y restos de piel del que extrajimos ADN de el propio señor Diestro… como si se hubiese estado intentando arrebatar el arma a sí mismo… todo muy extraño… por no hablar de la extremada inflamación de sus testículos y tal y tal y tal….

Y pensaréis: ¿qué coño nos estás contando?… pues no lo sé, porque me he sentado un buen rato sobre las manos hasta que se me han dormido, antes de ponerme delante del ordenador y a saber quién lo ha escrito… desde luego a mí me ha parecido lo hacía otra persona.

Buen fin de semana, amigos, que la fuerza os acompañe.

Photo Credit: Kristina Alexanderson

Pieles sobrantes, planes frustrados y consejos paternos.

Estás solo en casa y tienes un problema
y no sabes como decírselo a Almudena
piensas que se trata de algo muy sucio
pero sólo tienes que cortar tu prepucio
ven a mi clínica de piel y venéreas de una vez
Opera tu fimosis. Siniestro Total.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que ya no nos preocupamos de las cosas importantes de la vida… ¿a qué contenedor van las uñas que te cortas?, ¿al de orgánico?, ¿y el pelo?, ¿y los condones?, ¿una parte al orgánico y otra a los envases?, ¿y la piel de prepucio que se corta en las circuncisiones? Sigue leyendo Pieles sobrantes, planes frustrados y consejos paternos.

Basker. Poco ladrador, menos mordedor y futuro emprendedor.

Tu padre no lo dice, pero me mira mal.
¿Quién es el chico tan raro con el que vas?
Cuando yo estoy delante me trata muy normal
y a solas te imagina un novio más formal.
El ritmo del garaje. Loquillo y Trogloditas.

Hola, amigos, ¡qué jodida es la crisis!… jodida, pero que muy jodida, pero hoy quiero contaros una historia de amor, de sueños cumplidos, de superación personal, de ruptura de barreras, de… deeee… deeeee… y yo qué pollas sé de qué, me ha salido esto y… al lío.

Sigue leyendo Basker. Poco ladrador, menos mordedor y futuro emprendedor.