Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, si todos tenemos un doble por ahí, ¿los dobles tendrán una mitad por aquí?, ¿Falete tendrá un doble o, como mucho, una mitad?, ¿o tendrá un doble, doble?… ¡¡paaaaaaaara!! Seguir leyendo De sufrir y na’ más que de sufrir.
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Citius, altius, fortius… y más barato que lo tuyo.
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, ¿a dónde van las hostias que nos gustaría dar y no damos?
Muchos ya sabéis que este tema me inquieta, casi tanto como ¿a dónde van los botellines que invitamos y no tomamos? ¡a ver si nos vemos y nos tomamos un botellín!… y los botellines ahí, en el limbo de las bebidas alcohólicas de baja graduación…. al lío. Seguir leyendo Citius, altius, fortius… y más barato que lo tuyo.
Bulería, bulería… los bulos del Alma mía.
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, si el seis y el cuatro son la cara de tu retrato y con el cinco por el culo te la hinco, ¿seis y cuatro más cinco será la cara que se te queda si por el culo te la hinco? Seguir leyendo Bulería, bulería… los bulos del Alma mía.
Thermomix: cocina o revienta… nos la vida.
Breve introducción: Mi padre nunca decía Thermomix, el la llamaba «la Ferropimer» (¿escrito Pherropymer?)… al principio yo pensaba que no sabía decirlo correctamente, más tarde llegué al convencimiento de que era una bella forma de desobediencia civil, un humilde ir en contra del establishment thermomixiano, descubrí un Gandhi de la resistencia pacífica contra la dictadura del robot de cocina…
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, ¿Dios tenía Thermomix o creó el mundo a pelo? Seguir leyendo Thermomix: cocina o revienta… nos la vida.
¿Por qué lo llaman perfume cuando quieren decir colonia?
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… por ejemplo, ¿qué coño tienen en la cabeza los publicistas de marcas de perfume?, ¿qué se meten?, ¿por qué no comparten?… Seguir leyendo ¿Por qué lo llaman perfume cuando quieren decir colonia?
A la prima se le arrima, y otras rimas que dan grima.
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida… bueno esta semana sí que me hacía yo una pregunta importante: “Mamá, ¿por qué dicen que el ébola es grave?”, “Por que lo es, hijo”, “¡que cojones va a ser grave… es esdrújula!”. Seguir leyendo A la prima se le arrima, y otras rimas que dan grima.
El microfondista, su mujer y otras cosas del correr.
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… es tan jodida que no nos podemos parar a pensar en las cosas importantes de la vida, por ejemplo, ¿por qué todos sujetamos el tique del parking en la boca de forma que se te queda pegado y vamos como gilipollas hasta que nos cruzamos con otro tío que va igual y pensamos ¡menudo tontolapolla!?
Este verano la Sra. Satanopoulas nos llevó al Parque Natural de Cabárceno. Para el que no lo conozca, decir que allí está todo muy lejos, cuenta la leyenda que un tío salió de una punta del parque justo al empezar una pausa publicitaria de Antena 3 y llegó a la otra punta justo cuando acababa el último anuncio… sé que puede sonar exagerado, yo también lo creo, seguramente el tío se paró a ver el espectáculo de los leones marinos y a echar de comer a las jirafas… al lío.
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De buenos propósitos, despropósitos y cerveza calentorra.
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… qué jodida es… qué jodida es… ¿me habéis echado de menos?, ¿no?… me lo imaginaba… pero os jodéis que aquí estoy de nuevo… ¿a que es jodida?…
Hace dos largos meses que no escribo una nueva historia de esas de viernes, y aquí vuelvo, como nuevo, como siempre… bueno, como siempre no, más gordo… no pasa nada, me he hecho mis propósitos para después de verano y esto lo arreglo yo en nada.
¿Buenos propósitos? Sí, un montón. Lo primero el gimnasio, he pagado la nueva Cuota Si Ir Voy, es una que por 5€ al mes te dejan entrar al vestuario, estirar, entrar en el sala de musculación, mirarte al espejo, saludar a los mazaos, volver a estirar, ducharte e irte.
– ¿Y puedes tocar los aparatos en la sala de musculación? – me pegunta un colega.
– Por poder… pero a los chavales no creo que les hiciese gracia que un elemento como yo les fuese tocando el mango, así que paso…
En realidad en lo que me he volcado es en las colecciones por fascículos, me he pillado “El Inglés en 6 palabras”, con el primer fascículo te regalan una casete en la que Ana Botella declama versos de Lord Byron. También me he pillado un curso de monologista y cómico, el vídeo (VHS por supuesto) de introducción “Cómo ser el alma de la fiesta” lo protagoniza Vicente del Bosque, no veáis como imita a Chiquito y a Torrente el tío… acojonante. También me he pillado un «Curso de Seducción y Amor Galante», por si al final se me va la vista detrás de las chavalas en el gimnasio y mi señora se enfada… con el primer fascículo te regalan una maqueta de un ascensor y el Manual “Ligar en el ascensor sin hablar del tiempo” firmado por D. Javier León de la Riva… la hostia… pero mi favorita es «Grandes Pajas de la Historia», con el fascículo uno te regalan un facsímil del papiro higiénico que uso Marco Antonio la primera vez que se la afiló pensando en Cleopatra… no vivo en mí esperando el del hombre de Atapuerca y la Duquesa de Alba… al lío.
Para cerrar el verano me invitó mi amigo el Aitor a una rave. El tío me llevó a un pinar, la música no estaba mal, house, trance… algo que se agradece cuando vas a un tío que tiene tatuado al Arrebato y su chica es la presidenta del club de fans del interfecto (ir a Arrebato de Hamor).
Según llegamos venga cervezas, y venga a pasarme canutos, yo pasando, que si te quieres comer unas setas, que si paso que mi mujer no me deja, que si unas pirulas, que paso de meterme nada, que si otra cerveza, que si un gintonic, sin hielo, sin botánicos, sin copa de balón, sin la burbuja bien tratada, que si otros quince, ya sin burbuja ni nada, que si ya no tengo edad para esta cosas, que si un bafle más cómodo que el copón, que si estoy medio gilipollas, que si me quedo dormido dentro, que si me despierto, que si la música seguía, que si eran las tres de la tarde, que si hacía 40ºC a la sombra, que si yo con la cabeza como si en vez de salir del bafle se me hubiese metido dentro, que si mi cuerpo como si “mamá deben haber sido las patatas bravas, o la pizza, o el kebab o habré cenado en un chino o algo”, que si mi cara como si “hijo ¿tú te drogas?, venga que a mí me lo puedes contar…”, que si allí quedaban cuatro colgados bailando… que si a lo lejos veo el coche del Aitor… que si me acerco casi a rastras… que si…
Allí estaba el coche del Aitor, por el movimiento rítmico, por los gritos de la Yaiza y del Aitor, por las gotas de vaho que resbalaban por los cristales del coche, por los cuerpos desnudos que se adivinaban… me di la vuelta lo más sigilosamente que pude… de repente escucho a mis espaldas.
– ¡Alfoooooonsas!, ¡Alfooooooonsas, espera tío! Joder, me tenías preocupado – era el Aitor, en pelotas y con la chorra palpitando como si le hubieran dado un martillazo – ¿Dónde te habías metido?
– Estoooo, eeeeeh, pueessss… es una larga historia…
– Joder, una larga historia del Alfonsas, venga cuéntamela, vamos a tomarnos unas cervezas que tengo en el maletero.
– Paso tío, que estará “toa” calentorra.
– Joder pues seguro que lo estará, si nos has «pillao en to lo alto», mira cómo estoy yo… «to palote», pero ante una larga historia de mi amigo griego y seis latas de cerveza… que se joda y espere.
Buen fin de semana amigos, que la fuerza os acompañe.
Photo Credit: Dennis Jarvis
Little Trouble in Big China (y II): …yo te contesto, ¡españolito cabrón!
Segunda parte de Little Trouble in Big China (I): Si tú me dices chino, chino, chino del alma… donde seguimos aprendiendo las dificultades de un “emperdedor” español en la Gran China y porque este elemento en concreto se volvió “pa’” España.
Y os sigo contando…
Las tiendas de «Todo a Yuan» (que mi amigo es el único gilipollas que los llama «Todo a Yen») son todas son regentadas por españoles, y según se cuenta, no pagan impuestos los tres primeros años después de montar un negocio y después lo ponen a nombre de otro español y así nunca pagan impuestos… ¡increíble!, además dicen que están abiertos todo el día, no respetan los horarios… que una madre cuando se queda sin fideos chinos le dice a su hijo «Hong hijo, vete a por fideos chinos al español, que esos cabrones no cierran nunca»… ¡Ver para creer!
Hay un actor y director que tiene una saga de películas, en las que él mismo interpreta a un ex miembro de la Guardia Roja, corrupto, borrachín y putero… seguidor del Guangxi Tianji (el Glorioso Tianji… lo llaman, equipazo, por cierto)… llamado «Tolente» y en una de sus más celebres escenas entra en un restaurante español y ante un plato de jamón ibérico, le dice a la española vestida de flamenca:
– Shhhh, shhh Ecpañolita, ecpañolita… ven aquí, pero ecto que éh?…
– Jamón…- ¿Pero que mieeeelda ec ecta?
– Llévate ecto y trae bambú.
Y ahora todos los chinos graciosillos y/o medio borrachos, imitan a Tolente…y además todos se creen que le imitan bien, y se descojonan y se pasan la cena diciendo. » Shhhh, shhh Ecpañolita, ecpañolita… ven aquí, pero ecto que éh?… Bambú, ecpañolita, bambú». Que uno se cree que lo ha oído todo y no.
Otra cosa muy curiosa es que hace como treinta o cuarenta años había unos payasos que salían en la tele… Miliki, Fofó, Fofito, Milikito… más adelante aparecieron Lody, Lita Ilasema… toda la puta familia Alagón al completo… haciendo putadas a un tío calvo que se llamaba Españolarro y cantando canciones como «Xuxan Itan tiene un lemur», «Hola don Yoang Lee, hola don Yuan Seng» «Mi coleta mandarina tiene tres pelos», «Un junquito de cascara de lichi»… ¡Hostias putas, qué ideas! así estarán los chinos de 40 o 50 años … y la gente cada vez que ve a un español se agranda los ojos con los dedos pulgar e indice y canta «Si tú me dices españolito, españolito, españolito del alma… yo te contesto españolita de amoooool»… jooooooder, que tendrá gracia, pero toda la santa vida así….
Estas y otras dos mil historias más me contaba este colega sin nombre, pero tampoco me parecía tan grave así que le pregunté cuál fue la gota que colmó el vaso…
– Los niños, tío. Los niños lo pasaban muy mal en el colegio.
– Hombre, los niños pueden ser muy crueles…. – Tachaaaaaaaaaan, topicazo al canto… de esta os voy a escribir una un día… José Bretón diciéndole en la cárcel a Txapote «Ya se sabe, si es que los niños pueden ser muy crueles…».
– Ya te digo, a mis hijos les cantaban todo el día la de «Españolita del alma…» y lo más jodido…
– ¿Qué?, ¡por Dios, suelta ese peso!, estoy en ascuas…
– Se reían de ellos, les imitaban…
– Dioooooooos, dilo…
– Dicen que no saben pronunciar la «ele» y que parece que están siempre medio despiertos.
Buen fin de semana amigos, que la fuerza os acompañe.
Photo Credit: Jonathan Kos-Read
Little Trouble in Big China (I) Si tú me dices chino, chino, chino del alma…
Este escrito salío a la luz del 19 de julio de 2013, sorprendentemente, hablabamos por entonces de Barcenas, de los E.R.E.S., de futbolistas que lloran… y seguimos hablando de ello… os cuento la historia de mi amigo, del que nunca me acuerdo del nombre, que se fue a montar un negocio a China y se tuvo que volver con el rabo entre las piernas (por cierto, qué postura más incómoda)… todo adornado de tópicos y alguna que otra leyenda urbana… ¡cómo debe de ser!
Hola amigos, ¡qué jodida es la crisis!… aquí seguimos, que si dinero A, que si dinero B, que si Bárcenas, que si los ERES, que si su mismísima puta madre… y el otro día vi como un futbolista lloraba como una «mandalena» porque se despedía de su equipo de toda la vida para irse uno de los clubes más importantes del mundo (dicen, que a mi me sacas de los colores rojiblancos de mi Olimpiakos…), como si le hubiesen obligado a irse, pobrecito mío… pero bueno, ya me lo dice un amigo siempre «las penas con billetes de 500 son menos penas«.
Vamos a ver, que hay inquietud, la gente me para por la calle (y lo juro» jurao») para preguntarme si de verdad tengo un amigo que tiene un restaurante en China… (pincha aquí para saber el porqué de estas preguntas), ¡madre de Dios, qué preguntas!… no «sus» enteráis de nada… pues claro que no tengo un amigo que tiene un restaurante en China… tengo un amigo que » t – e – n – í – a» un restaurante en China y se tuvo que volver, ¿por qué?, pues porque no es oro todo lo que reluce… al lío. Seguir leyendo Little Trouble in Big China (I) Si tú me dices chino, chino, chino del alma…